Para ver esta peli hay que mentalizarse de ordenar cronológicamente las historias que se van contando. Los atracos, los muertos, y dedicar especial atención a los sospechosos, habituales y no habituales, aconsejando también no descuidar a los policías.
Así se podrá seguir la pista un poco mejor de las andanzas de los 5 protagonistas.
Reunidos primeramente por la policía para declarar sobre un robo inexistente, pronto advierten que es una excusa para que se unan con el fin de realizar cierto trabajo: Asaltar a unos policías corruptos que llevan a un capo con dinero y drogas. ¿Pero quién ha logrado reunirles con ese fin? Luego vendrán otros robos hasta llegar a la misión final: el asalto al estilo comando de un barco en el que se supone va cargado de droga. Este último trabajo les es impuesto por un fantasmagórico personaje llamado Kaiser Sozé mediante chantaje, un malvado asesino capaz de cargarse a su propia familia antes de doblegarse. Un peligroso mafioso que no quiere que nadie conozca su identidad.
La película va dando saltos, el final es lo primero que aparece, luego vuelve a avanzar, hay momentos en que el argumento apenas se sostiene, se embrolla. Hilos delgadísimos y otros aparejos auxiliares apenas mantienen el seguimiento de los sospechosos. Pero es difícil, incluso a veces uno pretende abandonar, tal vez sea lo mejor dejarse llevar.
La película mantine un clima de intriga que se advierte pero no atrapa del todo debido a las secuencias tan dispares y, en parte, mal enlazadas. Los momentos críticos transcurren con demasiada facilidad, nadie les importuna. La policía está y no está, es como si desapareciera cuando no es necesaria su intervención. Lo mismo que en la secuencia del asalto al barco, entre dos se cargan a toda la tripulación, todo es demasiado preciso en favor de un embrollado guión.
El punto crítico es la presentación del mal. Es necesario que se imponga pero la exagerada acción con la familia del llamado Kaiser no resulta convincente a pesar de querer presentar de esta forma a alguien maléfico, diabólico.
Es muy lógico que a algunos les entusiasme y a otros no, porque no tiene una base narrativa estable. A mi sí me deja algo indiferente.
spoiler:
El final es engañoso. En realidad el fin sorpresivo que persigue el argumento se rompe desde el momento en que se desvela el misterio pero también lo desvela el policía. El sospechoso tullido va diciendo nombres que toma de las anotaciones y marcas que va viendo en el despacho policial para engañar al policía (por cierto, que parece avisado de la peli La brigada del sombrero para empalmar su trabajo con ésta).
Le dejan ir, y entonces el poli advierte que se ha reído de él al ver los nombres que ha citado en las listas del tablón y otro en la marca de la taza. Sale detrás de él, se descubre en una buena secuencia que es el malvado Kaiser pero ya ha escapado.
El caso es que la película pretende que Kaiser, el único sospechoso que sobrevive de los cinco iniciales y que habían pensado que fue porque era un inútil y tullido, quedara como el mafioso que se sale con la suya y después de dar varios golpes y eliminar a sus oponentes y de deshacerse de aquel que le podía reconocer se convierte en un criminal medio mito e imposible de perseguir.
Pero, error, el policía le ha descubierto. La intención de quedar como un criminal que actuará bajo el anonimato está invalidada. Es cuestión de tiempo que le atrapen ya que ahora además está fichado por la policía. Película con trampa para el espectador. O argumento erróneo.
Tanto lío para nada. El efecto hubiera valido si el poli no se da cuenta que le ha engañado y que él es Kaiser Sozé.