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Jamás un pobre fué tan rico.
He de ser sincero, la primera vez que vi esta película me dejó indiferente, posiblemente el momento no era el adecuado, posiblemente... ya que la segunda visión fue todo lo contrario...
Me encantó el personaje de Charlot, su corazón, sus buenos sentimientos, sus reacciones para con lo injusto.
La crítica al egoísmo, a las posesiones (incluso a la propiedad privada, no olvidemos que se le acusó de comunista y que él, en vez de negarlo, dijo que sentía simpatía para con ellos) y al inevitable mal de amasar fortuna que tenemos los seres humanos, el querer siempre más, no tener nunca suficiente... Chaplin lo explora, lo muestra... a veces de la forma más dura que se puede mostrar.
La quimera del oro es un canto a quererse a uno tal y como es, a valorar lo que se tiene y a compartir lo poco que se posee, es una oda de un idealista lleno de sueños.
misled 
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