Pensaba que me encontraría con la historia típica de la amistad entre un adulto y un niño. Sin embargo, "Cinema Paradiso" es puro cine, desde el comienzo hasta el final; en cuanto al montaje, la fotografía y la inolvidable partitura de Morricone, pero también en lo que se refiere a la manera de contar la infancia y juventud de Totó, quien ve pasar ante sus ojos la cinta de su vida al recibir la noticia en torno a la que gira el argumento.
Pocas películas me dejarán una huella tan profunda como ésta de Tormatore, capaz de emocionarte convirtiendo un pueblo de Sicilia - podría haber sido cualquier español de la época del franquismo, dadas las semejanzas - en casi el nuestro, a sus personajes en nuestra familia (el censor, el loco de la plaza, el taquillero, el gerente del cine, el burgués que escupe desde el palco, etc )
Philippe Noiret borda el papel de Alfredo, ese proyeccionista que sustituye al padre que Totó perdió en la guerra. Por cierto, la elección de los actores para interpretar a Totó niño y joven es magnifica, guardando un extraordinario parecido con el Jacques Perrin adulto y llegándonos al corazón con sus experiencias (especialmente de crío), tiernas pero sin caer en la ñoñería. Es más, casi todo el mundo que ve "Cinema Paradiso" asegura terminar con lágrimas en los ojos, y no de tristeza, sino a causa de un montón de sentimientos encontrados que han tenido durante el metraje, los cuales se resumen en la última proyección que Totó contempla solo en Roma. Allí comprende que, inevitablemente, su vida está en su pequeño pueblo de Sicilia, a pesar de los años y el éxito conseguido.
La película exige más de un visionado para apreciar los numerosos detalles, algunos de los cuales explico en spoiler:
spoiler:
- Totó, una vez que ha relevado en la cabina a Alfredo, proyecta lo que la gente anhela después de tanta censura, aunque destruya el informativo donde su padre puede ser nombrado como uno de los muertos.
- El cine es el lugar de los sueños de los lugareños, donde parece que el tiempo se detenga, aunque nosotros asistamos a la transformación urbana, política e incluso cinematográfica.
- Atención a lo que hacen los espectadores dependiendo de la película que pasen. Dos ejemplos claros: El asesinato aprovechando los disparos en la pantalla y los chavales masturbándose al contemplar la belleza de Brigitte Bardot en "Y Dios creó a la mujer".
- La historia de Totó y Elena es de un romanticismo increíble. La escena en la que el muchacho espera como el soldado de la historia que le cuenta Alfredo no tiene descripción.
- Parece una contradicción que Alfredo quiera regalar a Totó, tras insistirle que no debía regresar jamás, la proyección de los besos censurados. Sin embargo, él conoce muy bien su carácter y, en el último instante, sabe que su nostalgia le vencerá y acudirá a su funeral.