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EL HOMBRE WESTERN
Magnífica película del oeste en la que apreciamos el ocaso del personaje que Clint Eastwood había venido interpretando desde la década del 60 en las películas de Sergio Leone. En esta ocasión, el director nos lo presenta como el antihéroe: avejentado, temeroso en ocasiones, con dificultades para montar su caballo, con problemas para obtener el sustento de su vida y de la de su familia. Poniendo como tema principal el presente dubitativo del personaje, Eastwood construye a su alrededor una entretenida historia de final apocalíptico y, a pesar de su ritmo lento, de escenas grandiosamente filmadas.
El reparto es uno de los puntos fuertes del film. A una aceptable actuación de Eastwood se suma una correcta interpretación de Freeman (como siempre en su línea) y, sobre todo, una superlativa labor de Gene Hackman en el rol de “Little Bill”, el sanguinario y despiadado sheriff del pueblo de Big Whisky. Una aparición complaciente, aunque insignificante para la historia, del legendario Richard Harris completa un reparto delicioso, gracias al cual el director puede plantear las escenas en la pantalla con todo el respaldo que estos monstruos de la actuación le proporcionan.
La película es muy diferente del resto de los westerns, tanto por su ritmo pausado como por ese aire nostálgico y al mismo tiempo cruel que Eastwood imprime a sus cintas. A pesar de que suelo sostener que se trata del cineasta más importante de los últimos 20 años, creo que esta película está algo sobrevalorada, y no es en absoluto el mejor western de todos, y no porque su calidad intrínseca no sea en verdad elevada, sino porque estamos hablando de un género en el que hay muchísimas películas buenas (incluso del mismo Eastwood). Pero digamos que da una visión diferente al western de décadas anteriores y plasma toda una vida (la del director) dedicada al género. A modo de homenaje, Clint la plantea como el cierre de un ciclo realmente memorable, y lo hace en verdad muy bien.
Buen guión de David Webb Peoples, excelente banda sonora e interesante fotografía. Muy buena puesta en escena, y a destacar también el sonido, un apartado que no suele ser el fuerte de este género. La película pierde un poco por la insignificancia de algunos personajes (el del escritor que acompaña a Harris, por ejemplo, con sus constantes peloteos hacia el resto de los personajes) y quizás por las alucinaciones del protagonista con respecto al Ángel de la Muerte (un simbolismo no muy propio del cine directo y sencillo de Eastwood). El resto, todo muy correcto, incluido el maravilloso y sombrío final.
En cuanto a los Oscars, si bien no son injustos, creo que la Academia los otorgó para compensar su indiferencia al género durante tantos años. Rob Reiner había realizado un gran trabajo ese año con “Algunos hombres buenos”, pero la dirección de Eastwood bien merece la estatuilla.
LO PEOR: Ciertos personajes algo triviales.
LO MEJOR: Las escenas de acción (muy bien conseguidas). La actuación de Hackman.
LEANDRO PINTO 
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