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Testamento artístico de un genio
Con su última película en Estados Unidos, Chaplin quiso hacer, casi a modo de despedida, un homenaje a todos los artistas, a todas aquellas personas que con su pasión y su talento han coloreado y musicado un mundo cruel y despiadado, gente que ha dedicado su vida a divertir, emocionar y divulgar valores tan humanos como la vida, la muerte, el amor, la libertad, la esperanza. Artistas, conocidos o anónimos, que han entregado su vida por mejorar la de los demás.
En plena madurez vital y artística, Chaplin firma otra grandísima película, una parábola sobre el paso efímero del éxito y sus consecuencias, sobre el paso del tiempo y la búsqueda de la felicidad. Una película pletórica de vida, radiante de amor, llena de tristeza y de amargura, pero sobretodo rebosante de nostalgia por un mundo que se desvanece, por un modo de vida que da paso a uno nuevo, una vida que sustituye a otra.
Una obra que sirve para entender un poco mejor la monumental obra de Chaplin, un testamento artístico que resume en 2 horas todo el amor que profesaba Chaplin por la vida y por el cine. Una absoluta joya.
Señoras y señores, sobran las palabras: CHARLES CHAPLIN
TheJoseTree 
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