Howards End es testigo y a la vez desencadenante de los sucesos que ocurren y aunque se trata de una película de época, se plantean temas como la desigualdad social, el sentido de la responsabilidad y los avatares del destino.
El buen gusto y la técnica de Ivory relucen en todo su explendor, las actuaciones son impecables con unas Vanessa Redgrave y Emma Thompson a un nivel insuperable y el guión es magnífico entrelazando perfectamente las distintas historias de los personajes.
spoiler:
En una gran secuencia, el hijo Wilcox comete un acto cuyas consecuencias serán como un ajuste de cuentas del destino por los pecados pasados del padre; en una cruel ironía el soñador y sensible Leonard, que tanto se evadía de su triste existencia con la literatura, caerá abatido al venírsele encima un mueble repleto de libros.
Cuando los deseos de la señora Wilcox con respecto a la casa llegaron a su familia escritos en un papel a lápiz, éstos reconocieron su letra pero decidieron echar la nota al fuego e ignorarla; finalmente éstos serán cumplidos y es que ella estaba muy segura de lo que quería.