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COITUS POSTMORTEM
Odiada, perseguida, censurada, prohibida... Nekromantik, salpicada de polémica, es una enfermiza producción sobre necrofilia. Un acercamiento visceral y macabro, sin adornos y en primer plano, a una de las más oscuras y denostadas filias que el ser humano ha sido capaz de tener: follar con cadáveres. Lenta, asfixiante, casi documental, cargada de pesimismo romántico alemán, Nekromantik se arrastra, interminable, por nuestra pantalla. La preña de snuff postmortem, plano a plano, secuencias que se hacen eternas. Te preguntas qué haces viendo esto, pero no dejas de mirar, asombrado, morbosamente interesado en lo que dará de sí el siguiente plano. Fluidos viscosos, abrazos muertos, cuencas vacías, chupetones ásperos y vaselina deambulan de manera nihilista por el film asaltando nuestras retinas. El cerebro, incrédulo, se resiste a actuar. La ví entera. Una veta de fascinación viciada y vacío existencial cruzan toda la obra, nos muestra la muerte desnuda, lúbrica. Algún instinto atávico, anclado en nuestros genes más reconditos y sepultados por la moral nos impulsa (a algunos, por lo menos) a mirar.
Buttgereit, no contento con el revuelo que armó con esta perturbadora obra, rodaría años más tarde y con algo más presupuesto una segunda parte que, si has conseguido terminar la presente, puede resultarte interesante. Más cuerpos muertos, más sexo, más dolor visual y frío detallismo para una saga no apta para confesar que has visto.
Gunnar Hansen 
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