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ELECTRIZANTE
Son muchas las cualidades que posee esta increíble obra maestra de Alfred Hitchcock como para poder describirlas aquí. Pero lo bueno es que no hace falta ser un entendido en materia de cine para comprender la importancia de este film y su calidad intrínseca.
Una maravilla de principio a fin, y posiblemente la obra más conseguida del maestro británico. Genial.
Con “Psicosis” Hitchcock rompe algunos moldes en el género de suspense, en especial por la altísima tensión que transmite al espectador ya desde el comienzo. Siendo un as en esta materia, durante este film se supera a sí mismo, arriesgándose a cambiar de trama de manera abrupta en mitad de la proyección y haciendo que el interés, que hasta ese momento era alto, se eleve a niveles superlativos de sujeción fílmica. Es decir, que a pesar del giro brusco que los acontecimientos toman a partir de cierta escena (que será comentada más adelante), Hitchcock no da un segundo de respiro, y nos bombardea con miles de voltios de un suspense estremecedor e incontenible.
Paso a explicar la importancia capital que la escena de la ducha tiene en la película, y por qué ha llegado a convertirse en una de las secuencias más célebres de la historia del celuloide.
Por empezar, porque está excelentemente filmada, con una variación de planos adecuada, con un montaje vertiginoso que sugiere más que mostrar, y con la reputada y chirriante melodía de fondo, adecuadísima a la situación, hasta cerrar la secuencia con la magistral elipsis del desagüe y el ojo inmóvil de la víctima. Pero más allá de las características estéticas, la escena es vital desde el punto de vista argumental. El director, a partir de ese momento, tira por la borda todo lo que nos ha contado hasta ahora, y empieza a narrar una historia nueva, una trama todavía más fascinante que la anterior, es decir, el drama de Norman Bates y todo lo que de su psicosis se desencadena.
Esta transición está planteada de manera impecable y ejecutada con una infalibilidad digna de los más grandes.
El resto de las cuestiones que se pueden analizar de la película son todas excelentes: las actuaciones, el guión, los personajes, la banda sonora, la fotografía, los planos (el de la mansión Bates; sencillamente terrorífico), y una dirección segura y experta, del mejor Hitchcock.
La secuencia final es perturbadora y escalofriante, por el parlamento y por la forma en la que el director la plasma en la pantalla, con un entorno de desolación y de locura como sólo esta increíble trama puede desprender; una secuencia que no te deja dormir.
Estremecedora, brutal y terrorífica obra maestra de Alfred Hitchcock. Un clásico del suspense de todos los tiempos, con una historia fascinante y una ejecución impecable. De imprescindible visionado.
LO PEOR: La marca del cuerpo de la madre en la cama, un poco exagerada.
LO MEJOR: La personalidad de Hitchcock para cambiar la trama en mitad de la proyección, y la actuación de Anthony Perkins, que es inolvidable.
LEANDRO PINTO 
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