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Terrible drama (entendedlo como queráis)
La directora Susanne Bier dirige su primera película en Hollywood con "Cosas que perdimos en el fuego" un terrible drama tanto por lo que se narra en el film, como por lo soporífero y aburrido que éste resulta. Estamos ante una historia que solamente se sustenta gracias al talento de sus actores, ya que lo que nos cuenta el guión es, simplemente, una tragedia de esas que, por desgracia, están a la orden del día, pero nada más. Me refiero a que no hay ningún tipo de brillantez en los diálogos, ni en el rodaje ni nada que diferencie esta historia de cualquiera de esos telefilms basados en hechos reales que tanto gustan de emitir los chicos de Antena 3 en la sobremesa de los sábados. Aunque sí hay una diferencia, como ya he mencionado antes, sus intérpretes. Halle Berry demuestra que recibió un Oscar porque su capacidad interpretativa está a la altura de su belleza y Benicio del Toro refleja fielmente la situación de un completo perdedor a quien se le presenta, inesperadamente, una posibilidad de redención. Hablamos de actuaciones de gran intensidad, llenas de matices, sacando todo lo que pueden de sus tétricos personajes. Pero quien realmente pone un poco de chispa a la película es David Duchovny, más conocido como el agente Mulder. El papel de Duchovny es pequeño, a pesar de que todo el argumento gira en torno a él. Sin embargo sabe dotar a su personaje de un toque cómico-familiar que cualquier espectador adorará, ya que es la única posibilidad de salir, muy de vez en cuando, del letargo y sopor general de todo el metraje. Así pues, una gran lección de método de Berry y Del Toro, pero un insoportable film que a uno le hace terminar con un esperanzador deseo: olvidarlo rápidamente.
Edgar 
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