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Peñazo
Un peñazo. Dos horas y media de grandilocuencia vacía. Mucho extra, sí, mucho movimiento de masas, pero no aportan nada, sólo más metraje. Es una película más previsible que una parrafada de Jiménez Losantos. Todo, absolutamente todo, se ve venir. Además, tiene ese irritante defecto de poner a los malos cara de malos y a los buenos cara de buenos. Ese maniqueísmo de la forma -que no del fondo, que nadie lo discute- te saca de la película ya en las primeras escenas. Si algo tiene de terrorífico el mal, es que tiene un rostro completamente normal. Los malos de verdad pasan inadvertidos y no hacen muecas.
De vergüenza ajena el uso del montaje (¿qué pinta lo de Soweto al final?)
De vergüenza ajena la huida (interminable, tonta, ñoña) de la familia.
Sólo se salva Denzel Washington, quien, por cierto, parece haberse blanqueado mucho desde entonces.
LeonNewman 
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