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Mierda de la buena. Es casi tan emocionante y molón como las fotos de tu casa cuando te compras una nueva cámara... o menos
Esta industria española del cine, tan cachonda como siempre... Cuando parece que se empiezan a realizar buenas películas, que la gente va al cine a ver, la leche, cine patrio, y vamos, que por fin descubrimos que el cine va dirigido a la gente, y no al onanista creador... pues se premia, así porque sí, a una soplapollez que anteriormente no conocía ni dios, y que ojalá hubiera seguido siendo así.
No es que sea una mala película. Es que si es una película, que venga Dios, Satán y Odín y lo vean. Que conste que yo no soporto el cine raro del Lynch, ni las idioteces sobrevaloradas y efectistas del Von Trier, pero esos al menos, dentro de lo suyo, cuentan alguna historia, que sea incoherente o un peñazo me da lo mismo... Pero es que aquí no hay nada de eso. ¿Alguna vez habéis ido solos en metro sin escuchar música o leer un libro, durante mucho tiempo de seguido? La única forma de entretenerte es fijarte en la gente que hay por ahí, lo que se están contando, e imaginarte cómo de emocionantes serán sus vidas. Lo segundo nunca sucede, porque a ver quién se imagina cualquier cosa emocionante que pueda ser remotamente real, y la gracia de lo primero termina a los 10 segundos, cuando ves que las charlas son tan interesantes como ver un cigarrillo consumirse... o menos. Pues esta peli es lo mismo. Un montón de anodinas conversaciones que no aportan absolutamente nada a un argumento que se resume en dos simples escenas: una a la media hora de peli, y otra justo antes del epílogo (que creía que me moría, inacabable truño).
Se ve que los productores se dieron cuenta demasiado tarde de que contratar guionistas analfabetos no era lo mejor... así que decidieron tomar medidas. El director, que es un puto vago, dejaba la cámara en un sitio, cogía otra y la dejaba en otro... y le decía a los, en teoría, actores, que estuvieran por ahí por el plató, esperándole. Entonces se ve cómo se paseaban, charlaban de sus cosas y tal, de cómo se hace la ensalada con nosequé, y alguna idiotez más que mi querido cerebro se ha encargado de borrar con pasmosa facilidad. Cualquier tipo de encuadre es inexistente, el montaje... tampoco. La música, aún menos... de hecho, a veces ni los diálogos se pueden oír, fotografía de anuncio...
Mierda de la buena que a los más modernetes gustará de seguro, pero que a los que queremos ver algo parecido a una película, no sólo nos aburrirá como a ostras, sino que cabreará, dará ganas de destruir fábricas de Converses, gafas de pasta y gomina para calvos... Increíble, qué cosa más horripilante. Quejaros todo lo que queráis de mierdosas pelis de tiros, explosiones, espadazos, monstruos, asesinos enmascarados y todo lo que queráis, pero no alabéis a la gran NADA.
Y ahora el tipo este ha rodado una peli con planos todos de lejos y en los que no se escuchan los diálogos, pero OJO, que aún le costó escribir el guión una semana... terrorífica la nueva era en la que se puede adentrar el mundo del cine, de la fantasía evasiva...
Erizio 
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