Ver el Hundimiento es como viajar en el tiempo. Todo lo que se cuenta es verdad. No hay personajes ni conversaciones falseadas. Son dos horas y media en el bunker de un Hitler decrépito, enfermo, reflexivo pero humano al fin y al cabo. Con sus dosis de ira y sus dosis de amabilidad. Pero humano. Terriblemente humano. Con esa mascara de hierro que tan bien se colocan los dictadores…Son dos horas y media en las que sientes el frió, el terror, la claustrofobia…la espera de una muerte anunciada. Todo es tan real, que la sangre te bañe la cara, el sonido de las armas bombardea tus orejas, el nauseabundo olor de la muerte se te cuela en la nariz. No hay momentos para relajarse.
spoiler:
El Hundimiento es buena clase de Historia, y una lección admirable de cómo contar una película. Pese a sus fallos y a la polémica que se ha desatado tras su estreno, es innegable el grandísimo valor histórico de lo que se nos cuenta. Posiblemente es una de las mejores aproximaciones al nazismo como ideología. Y no solo eso. La película es un retrato de personajes al límite. Un cuadro salpicado de miradas apasionadas y abatidas. Una muestra de la disparidad de opiniones y tipos de afecto que despertaba la compleja personalidad de Adolf Hitler, posiblemente el político que más hondamente ha influido en el desarrollo y el devenir del siglo pasado. Desde el fanatismo enfermizo y homicida de sus más allegados (Goebbels y su esposa especialmente), hasta el remordimiento tardío de muchos que mataron y lucharon por él. En la película no se explica el porque del horror nazi. Ni como pudo llegar el partido nacionalsocialista alemán a convertirse en el alma del Estado Teutón durante 12 años. Pero se intuyen las fuerzas y los hombres que encumbraron a Hitler en el poder. Se intuye en el respeto al Führer: Su secreto. El secreto que explica como un hombre como Hitler llegó a convertirse en el guía de todo un pueblo. Su oratoria, su carisma personal, y un sistema policial y represivo que obedecía ciegamente todas sus órdenes alzó a Hitler a la cúspide del poder político, militar e ideológico.
Está es una película sobre la caída de un imperio (el III Reich) que aun a punto de morir de asfixia seguía creyendo en su líder. Es un film sobre gente desilusionada; es fría como una piedra, pero está ahí. Y no cabe más que contemplarla. Y aunque a veces queramos cerrar los ojos ante tanta atrocidad, no podemos. Porque nuestro es el futuro y si un pueblo no aprende de los errores de el pasado está condenado a repetirlos.
Por la historia que cuenta, por los actores (Bruno Ganz hace un interpretación de Hitler inmejorable), por la complejidad interior de los personajes en si; por todo, el Hundimiento es una película de visionado obligatorio. No ya como cinéfilos, historiadores o espectadores sino como personas. Recuerdo pensar cuando salí del cine “¿Cómo se pudo llegar a ese extremo?” La deshumanización te hace dudar del ser humano. Pero es necesario conocerla. Te hace más fuerte en tus convicciones. Y pinta de negro los limites de la cordura. PD: Por favor absteneos de ver la versión doblada.