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La delirante espiral de las venganzas
Cuando vi esta película en el cine, hace más de un año, apenas pude soltar los brazos del asiento durante todo el tiempo, de tan tensa como estaba. Spielberg volvió a meter el dedo en la llaga, como suele cuando se pone serio, y nos regaló esta desasosegante y durísima película que gira en torno al terrorismo.
Como supongo que ya saben perfectamente de qué va, si han leído las otras muchas críticas que hay, yo me voy a limitar a contar lo que fui experimentando mientras la veía.
-El comienzo, con las crudas imágenes del asesinato de los atletas israelíes, ya me empezó a poner mal cuerpo y, aunque yo sabía ya lo que me esperaba, no pude evitar ponerme como las cuerdas de una guitarra.
-Después, cuando se va organizando bajo cuerda el grupo terrorista israelí que va a ir a por los palestinos implicados en el atentado de Munich, comienza a plantearse el dilema que a mí me dio vueltas en la cabeza todo el rato: hombres con vidas hasta entonces aparentemente normales, se comprometen a convertirse en asesinos bajo las órdenes del estado israelí, por venganza hacia los palestinos. Como no podía ser menos, a medida que estos hombres van planificando los atentados y los van perpetrando, surgen en ellos las dudas y una sensación de vacío; ver cómo se van convirtiendo en autómatas, en máquinas de matar, que pese a todo son personas que sienten remordimientos... Puede que todo eso sea una forma de manipularnos a nosotros, los espectadores, puede que sea un recurso tramposo ése de mostrarnos la humanidad de los asesinos y sus debilidades, no lo sé, pero desde luego es un recurso efectivo y, si algo se agradece, es que se nos ofrezcan distintos puntos de vista y se vea el conflicto desde distintos lados. No sé si se intenta que los espectadores nos decantemos hacia un lado u otro (espero que no). Desde luego, yo lo que más tenía presente era que no podía estar de parte ni de unos ni de otros, pues todos actuaban bajo la premisa de la violencia y el crimen. En lo que sí estoy de acuerdo es en el mensaje central: que la violencia nunca es el camino y que sólo genera más violencia.
Total, que la sensación de angustia y de agobio no me abandonaba. Muchos han tachado esta película de excesivamente larga y de hacerse tediosa, pero para mí no fue nada tediosa. Muy dura, incómoda, provocándome un remolino de sentimientos encontrados; tal vez resulte ser lo que muchos dicen, falsa, manipuladora de los hechos e ideada para meternos el mensaje que a algunos les conviene, pero aunque fuera así, yo no puedo negarle la maestría con que Spielberg la ha dirigido. Pese a toda su controversia al tratar un tema tan espinoso, no deja de ser un testimonio de la brutalidad que llega a alcanzar la humanidad en su afán por destruir a sus semejantes, creando un círculo vicioso.
Para mí, ha resultado una polémica obra maestra. Ustedes decidan qué les parece cuando la vean.
Vivoleyendo 
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