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Supersaliditos
Lo primero que piensa el espectador al serle presentados los personajes de esta película es que estamos ante una especie de flashback de la vida de los protagonistas de 'Supersalidos' (no es casualidad que ambas películas compartan parte del equipo de guionistas y productores). Así pues, tenemos al "gordo brutal", al "gafas tirillas" y al friki que hay que descubrir ya que en apariencia, y creedme que sólo en apariencia, es algo más "normal".
Y también en esta ocasión uno de los tres es un acoplado a los otros dos, amigos de siempre. Hay otras similitudes, como todas aquellas que caen en los clichés de este tipo de cine norteamericano juvenil (fiestas privadas en casas residenciales molonas, diálogos trasgresores y cachondos, escarceos amorosos más o menos torpes y desafortunados, etc), pero al ser esta una versión -no oficial- más infantil de aquellos personajes, no hay tanto lugar para la obsesión por el sexo de los otros, centrándose est vez en los problemas que tienen en el instituto por su condición de megafreaks, y en donde son acosados por dos matones también muy prototípicos de los abusones de toda la vida del cine adolescente "madeinusa". Tiene gracia, por cierto, que uno de ellos sea uno de los asesinos "columbineros" de 'Elephant', que de alguna manera, además, se autoparodia (¿no llevaba ya esa capucha en la película de Van Sant?).
El caso es que la que nos ocupa tiene algo menos de gracia que aquella (aunque también tiene sus puntos), y es menos inspirada y sin el mensaje no tan sutilmente oculto que apuntaba detalles de la relación entre los protagonistas insólitos en este subgénero, con un final que la elevaba por encima de otras (aparentemente) similares.
Aquí no hay nada de eso, y además tenemos a Owen Wilson quitándoles protagonismo a los chavales, desconozco si antes o después de su intento de quitarse de en medio, no sólo del cine..., que digamos que pasaba por allí, ya que sin Ben Stiller (y Wes Anderson) no es, definitivamente, lo mismo.
Amor perro 
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