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MARAVILLOSA
Una de las obras cumbres de la cinematografía de todos los tiempos, “Amanecer” representa todo un hito para la evolución del séptimo arte. Un film que no envejece y que contagia con su magia y su candor. Imprescindible para cualquier cinéfilo.
El trabajo de F. W. Murnau al frente de esta película es sencillamente espectacular. Observándola detenidamente, llegamos a la conclusión de que todas y cada una de las escenas y tomas que la componen son perfectas desde el punto de vista fotográfico (teniendo en cuenta, claro, la tecnología de la época). Todos los planos son correctísimos, con un encuadre muy ajustado y, sobre todo, con un uso de la iluminación de lo más acertado. La calidad de imagen, su luminosidad, y la claridad con la que nos muestra el desarrollo de la historia (téngase en cuenta la importancia capital de este aspecto en el cine mudo: todo lo que se decía debía ser a través de las imágenes) es la virtud más sobresaliente en esta maravillosa obra maestra.
Las actuaciones son increíbles, en especial las del dúo protagónico. Los gestos de locura de George O’Brien en los momentos más desquiciados, o su angustiosa mueca en los más dramáticos, resultan tan elocuentes que hasta los rótulos (de los cuales no se abusa en absoluto) resultan innecesarios. La interpretación de Janet Gaynor también es digna de mención, en especial en los instantes de mayor felicidad, cuando su bello rostro le ayuda a imprimir alegría a la situación que se vivía. El director, además, innova dividiendo la pantalla en dos y realizando originales superposiciones de imágenes. Lleva a cabo también un excepcional montaje.
Otro punto a favor es, desde luego, la historia, que, a pesar de ser sencilla, alcanza cotas de dramatismo importantes. A destacar la escena de la tormenta, realmente angustiosa, y también, claro, el paseo matutino en bote, en donde a priori parece decidirse el futuro de la pareja. Por lo demás, representa una bellísima historia de amor y redención, a través de la cual el protagonista aprenderá a valorar, en base a las tragedias que están apunto de suceder, el valor de la unión que mantiene con su esposa.
Esa película fue galardonada en los Óscars de 1928 con los de Mejor Calidad Artística, Mejor Actriz Protagónica y Mejor Fotografía, tres categorías indiscutibles, en especial la última. No obtuvo, sin embargo, el de Mejor Película, que cayo en manos de “Alas”. No obstante, la ganadora pasó inadvertida a través de la historia, mientras que “Amanecer” se ha encumbrado hasta la cima de las grandes leyendas de la pantalla grande.
Altamente recomendable.
LO PEOR: Quizás la escena de los claxonazos y la confusión en la calle; salvo alguna intención oculta de Murnau, parece un poco fuera de contexto.
LO MEJOR: La prodigiosa fotografía, la capacidad del director para contar una historia con tanta claridad a través de la imagen, las actuaciones, la emotividad que transmite la cinta.
LEANDRO PINTO 
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