|
El lugar donde siempre se regresa.
Siempre hay un género en esto del cine al que se suele volver un poco como en los momentos de descanso.
Es algo así como la música, uno oye de todo y a todas horas pero a la hora de la verdad siempre tienes a tus clásicos. De repente oyes Black magic woman, por ejemplo, y sabes que ahí está tu sitio; entonces vuelves a esa música que tenías olvidada y surgen los preferidos… en fin, no hace falta extenderse.
Cuando te topas con Steve MacQueen, de vaquero, actuando en el rodeo, pasa igual.
Vuelves a los temas que nunca te defraudarán. Esas historias intimistas, familiares, de padres de familia incorformistas en lucha contra uno mismo y contra el destino. De viejos lugares de Arizona que has visto mil veces en las pantallas, de gente con sombrero vaquero tomando cerveza, de las peleas en los bares y de las historias de amor.
Los reproches se quedan en los labios como sentencias y las actuaciones emocionan como ver a Steve durante 8 segundos encima de un toro de más de 500 kilos. Todo con esos acentos de verdad, de un día en la vida de esa gente, de la realidad…
El viejo Oeste, el lugar donde siempre se regresa.
Que me den música country, decía la canción.
fantomas 
|