Tardo un rato en sincronizar los subtítulos con la imagen. Empiezo a ver Manhattan. Y, desde luego, tiene el mejor comienzo de película de la Historia. Tanto que, rompiendo la regla no escrita del cine nº 79, tengo que rebobinarlo y volverlo a ver. Las imágenes, la música in crescendo, y la autocrítica, ya desde el principio, de alguien que se ve obligado a cambiar revalorar sus pensamientos, o de reinterpretarlos. Una de las cosas que más me gusta ver en otra persona.
spoiler:
Desarrollo estupendo, buen ritmo, divertidísima. De acuerdo, nadie habla así en la vida real, pero muchos lo haríamos si tuviéramos un rato (o unas horas) para pensar lo que vamos a decir. Y tal vez luego nos arrepentiríamos... De eso va todo.
Porque aunque al principio es el personaje quien se auto-critica, al final no es sino el propio Woody quien nos (se) lanza una crítica. Una crítica a las reglas del juego, a las excusas que damos para estar con quien queremos estar. El Isaac del final es alguien de quien a veces todos queremos huir, es mezquino, se amolda a las circunstancias de cada momento y se justifica con palabrería. Se reinterpreta a cada instante.
Es una visión algo más negativa que en Annie Hall, o tal vez la misma forma de verlo, sin tragedias, sin catástrofes. Sólo unas cuantas reflexiones sobre la atracción humana. Menos mal que está el final a lo Casablanca (el amor, mejor lo dejamos para otro día). Pero en este caso, con el subconsciente y el sexo de por medio.