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Mi hipótesis: una obra maestra
Aunque la trama de "El Orden del Caos" se desarrolle dentro del inexacto mundo de las ecuaciones matemáticas, puedo asegurar que no hace falta ser un genio certificado en dicha materia para apreciar enormemente de su relevancia y genialidad.
En la película conocemos a Max Cohen (Sean Gullette), un brillante y solitario genio matemático quien ansía descubrir el orden detrás del impredecible rumbo de la bolsa de valores. Un inminente hallazgo posterior lleva a Max al borde de la locura, y también acosado por una ambiciosa empresa de Wall Street y un grupo judío, interesados en las bondades monetarias y el poder teológico del número pi, respectivamente.
Esta sencilla historia, acompañada de su aún más minimalista ejecución, encierra en realidad una de las más prodigiosas cuestiones de la naturaleza humana que haya visto en mucho tiempo. La natural ambientación y las convincentes actuaciones resaltan el realista diseño de producción, haciendo énfasis en el lucimiento histriónico de Sean Gullette en el papel principal, y Mark Margolis como un veterano en matemáticas que trata de evitar el hábito auto-destructivo de su colega. Conviene saber que la cinta está filmada en su totalidad en blanco y negro, no siempre por necesidad económico, sino también para poder "sumergir" al espectador en el viaje emocional del protagonista. A simple vista, "El Orden del Caos" parecerá un híbrido entre "Jacob's Ladder" y "Good Will Hunting", pero su estilo crudo e inmisericorde realismo señalaran otras fuentes como posibles inspiraciones...
Dichas inspiraciones podrían ser las obras de reconocidos cineastas como David Lynch, John Frankenheimer, Terry Gilliam, Shinya Tsukamoto y el siempre amarillista David Cronenberg; sin embargo, a diferencia de algunos de estos directores, Darren Aronofsky ha elegido súbitamente un camino distinto por encima de la mera paranoia visual para ésta película. "El Orden del Caos" camina en una delgada y peligrosa línea entre arte visual y morbo, pero creo que encuentra un balance perfecto entre expresión y coherencia.
Mi única queja en contra de "El Orden del Caos" es que quizás los temas que expone se muestran de forma ambigua e insatisfactoria (¿qué descubrió realmente Max?). Sin embargo, tal vez la muy ambiciosa intención de Aronofsky y sus guionistas de respaldo (el mismo actor Sean Gullette, y el productor de cine independiente Eric Watson) era plantear cuestionamientos que quizás el ser humano eventualmente pueda descubrir durante décadas venideras. Como quiera que sea el caso, la película funciona tan bien por sí misma, que no creo que necesite explicación alguna, excepto quizás por parte de rigurosas páginas especializadas. Sería interesante intercambiar teorías.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: "Pi: El Orden del Caos" no es una película fácil, pero no puedo dejar de tomarla en cuenta como un experimento único representado por un verdadero artista contemporáneo. Su atmósfera podrá ser ocasionalmente áspera e incomprensible, pero como bien lo señala su apropiadísimo título en castellano, las complejas ideas transmitidas en ésta película pueden ser perfectamente asimiladas, no necesariamente compartiendo el punto de vista del director y guionistas, sino de una forma más personal e íntima. Al fin, una obra que no teme ser inteligente, pero evitando falsas pretensiones para el disfrute del público el general; puedo recomendar con mucho entusiasmo este excelente obra, especialmente para quienes como yo pesaban que las matemáticas eran sólo asunto de complejos laboratorios y célebres científicos.
Edwin 
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