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Audrey Hepburn, o el Cielo anticipado
MY FAIR LADY es otra de esas películas que uno no puede juzgar con objetividad. Está teñida de emociones, de recuerdos... Me pasé la infancia entera oyendo canturrear a mi madre todas las canciones de la película, en su versión castellana, of course, que era la única conocida. La vi con ella siempre que la pasaban por televisión, e incluso asistí a uno de sus reestrenos en pantalla grande. A mi madre la hacía inmensamente feliz, y se descojonaba con la patada en el culo al cochino mulo. Se puede decir que crecí con MY FAIR LADY.
Mi madre sigue por aquí, dando la brasa con sus canturreos, pero estas películas, y aquellos cines, y aquellas televisiones que emitían productos de calidad, ya no existen. Todo se ha ido al carajo. La película en sí es ñoñita, se hace larga, tiene muchos números cantados que sólo son diálogos recitados..., pero tiene ese encanto irrepetible de las cosas bien hechas que no volverán.
Eso, y algunos números musicales memorables.
Eso, y la elegancia inimitable de Rex Harrison.
Eso, y la belleza intemporal de Audrey. Esa cara angelical que canta, tumbadita en la cama, que no podrá dormir en toda la noche, es uno de los momentos más bellos en la Historia del Cine. Un anticipo del Cielo que les espera a los que pecan menos que yo.
LeonNewman 
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