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Benigni se queda con nosotros
Siento ser la voz disonante, ya que las críticas son todas excelentes. No voy a negar que Benigni es un gran cómico; que hay excelentes escenas en la película, tanto cómicas como dramáticas; incluso no negaré que en algún instante llegué a conmoverme. Todo ello bastaría para dar a esta película una buena nota. Pero ocurre, que, cuando acabé de verla la primera vez me quedé con la sensación de que se habían quedado conmigo, y esta sensación se acrecentó la segunda vez que la vi. Seguramente no la veré una tercera.
Vamos a ver, es todo muy bonito, muy cómico y muy dramático a la vez, pero la historia en sí es una verdadera tomadura de pelo. Esto no tendría la menor importancia, si no se desarrollara en un campo de concentración nazi, siendo el protagonista víctima del Holocausto, una de las mayores aberraciones que han tenido lugar en toda la Historia de la Humanidad. No es que Benigni falte al respeto a nadie, es que pienso sinceramente que banaliza lo ocurrido al contar en serio, no parodiar, una historia que es absolutamente increíble. Si quería exaltar la libertad, la dignidad, etc., de las personas que vivieron aquella tremenda tragedia, desde un punto de vista tragicómico, tenía que haber contado una historia creíble.
“To be or not to be”, de Lubitsch, es una genial PARODIA del nazismo, lo que se asume desde el primer momento. “La vida es bella” no es una parodia, va en serio, y eso es lo que, desde mi punto de vista, la destroza.
Por otro lado, hacer una parodia sobre el tema que trata la película, sin caer en faltas de respeto, se me antoja muy difícil.
Vime 
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