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Alegato feroz contra el mayor de los sinsentidos.
Bien, el mensaje es tan desgarrador (la película es un grito, un estertor desesperado, un llanto rabioso, “una calumnia, una difamación... un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo... al hombre, al destino” *), que le perdonaremos algunas cositas. No suelen gustarme las cintas que se construyen por y para dar un mensaje. Creo que el "recao" debe ser la “consecuencia” de una historia, personajes, momentos emotivos... lo que sea, no la “baza” fundamental. Esta cinta no existe más allá de su mensaje pero supone para mí una excepción por lo desgarrador y necesario del mismo, por la sinceridad (que no pretensión) a la hora de plasmarlo y por ser, como he dicho, un grito más que una película.
Desde luego con Buñuel hubiese estado mucho mejor la cosa, pero bueno, no fantaseemos.
Crítica obvia y algo cutre en su ejecución (la película parece a ratos hecha por los miembros de un taller universitario de teatro un domingo por la tarde), pero rotunda y necesaria (como suele decirse). Tan necesaria como probablemente inútil y, por ello, más necesaria.
Su ferocidad disculpa su imperfección. Y no me refiero a la imperfección formal desde la perspectiva de escaso presupuesto, me refiero a que hay muchas secuencias que parecen puro relleno al no plasmarse en celuloide con la intensidad requerida. El final es potente sí, pero los recuerdos y la distorsión de los caóticos, irreales y casi surrealistas pensamientos provocada por la situación del protagonista son simplemente interesantes. Y el material daba para muchísimo más. El circo, cristo, la relación con su novia, la caña de pescar...; mimbres muy jugosos que no pasan de funcionales para preparar los 15 mins. finales (quizás con un director de cine de verdad hubiese mejorado). Aunque, también es cierto, hay momentos que se sujetan por sí mismos. De todas formas la peli es cojonuda y altamente recomendable. Incluso diría que es una curiosidad imprescindible.
* Trópico de Cáncer. Henry Miller.
Esta frase del escritor norteamericano resume perfectamente mi percepción de la película.
Bloomsday 
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