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Nunca el beber vino había sido tan divertido.
La conclusión a la cual llegué tras ver esta película fue totalmente positiva. Me gustó mucho, pues es divertida, delirante, sentimental, dramática por momentos, y muy muy ácida.
No pude evitar pensar si en la vida real, podrán haber personajes tan estrafalarios y divertidos como los dos protagonistas de esta historia, un divorciado aprendiz de escritor, y un actorcillo en horas bajas, obsesionado con todo lo que lleve faldas.
Ambos grandes amantes del vino, vivirán un sinfín de peripecias a cual más delirante, siempre con el vino, esa bebida que les une a ambos, como telón de fondo.
Y entre copa y copa se nos ofrece esta buena historia, que a buen seguro gustará.
Muy buenas interpretaciones de Paul Giamatti, Thomas Haden Church, y la injustamente olvidada Virginia Madsen.
Muy buena.
Paco 
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