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Adiós a la inocencia
Tras dirigir un emocional drama social (John Q.) y una historia romántica a la antigua usanza (El diario de Noah), Cassavetes hijo demuestra que su puesto en la industria no es por mera herencia y que su versatilidad está fuera de toda duda.
En esta ocasión nos brinda su trabajo con más personalidad, algo de lo que las obras mencionadas carecían, entregando sin embargo el peso de la cinta a su eficiente reparto, para contar una trágica y verídica historia de la juventud americana como si de un nuevo Larry Clark se tratase, pero evadiendo la frialdad y autocomplacencia pornográfica de Clark en títulos como Bully o Ken Park.
Aquí de nuevo la cámara gira inquieta entre unos jóvenes cuya rutina se reduce a la marihuana, en el dinero para conseguirla, en los videojuegos, su lucha con unos padres / sociedad que no los comprende, el hip – hop, sus novias, el gimnasio, etc, pero lejos de banalizar estos conceptos, Cassavetes convierte Alpha Dog en una obra magna del cine social, ya que con una estructura de falso documental y thriller nos habla de los problemas existenciales de estos jóvenes cuyas situaciones podemos ver desde nuestra perspectiva no americana como algo increíble, pese a la veracidad de la historia, que no obstante cuesta arrancar, debido a una dispersión del foco narrativo tal vez debida a la abundancia de personajes o a un montaje algo precipitado.
En todo caso, la acertada elección del reparto, pleno de energía, entrega y complicidad; y la manera en que habla de los grandes temas universales pese a su ubicación localista (la relación entre padres e hijos, amigos, la pérdida de la inocencia y la juventud, la muerte y la fe); así como la dirección, que funciona dando a la historia una tensión de bomba de relojería cuyas partes se calientan hasta explotar, hacen de Alpha dog una cinta dura e inteligente, que invita a reflexionar sobre el peso de la responsabilidad y la culpa.
jaly 
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