¿A quién se le ocurre meter las tetas de Raquel Welch en un mini submarino? El prota valiente no les quita el ojo en toda la peli. Y cuando regresa del plasma todos se lanzan a manosearla y a arrimar la cebolleta con la excusa de quitarle de encima los anticuerpos de goma.
Por lo demás, es este un clásico de la ciencia ficción del que me avergüenza reconocer que me gustan sus efectos especiales, que trata muy bien los momentos de suspense y de acción, y en el que la ciencia es inverosímil en la realidad, pero creíble dentro del film, que es de lo que se trata. Al espectador se le van explicando excusas para que no salte de su butaca gritando "¡eh, eh, que la sangre es roja, pillada, pillada!", por ejemplo, y desde la cabina central se puede apreciar qué bien parodió Aterriza como puedas toda una generación de largometrajes de catástrofes y ciencia ficción.
Muy recomendable.
spoiler:
Al final salen por un ojo de los de ver, recrecen, se abrazan con el equipo médico y dan saltitos cantando campeones campeones oe oe, entre leucocitos y eritrocitos que caen del techo. Gran final.