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Trying to reach the limits of evil... But evil has no limits.
Una nueva oleada de seres superiores, de figuras surgidas de la propia oscuridad, del miedo en estado puro, de seres humanos pero sin ser dotados de sus filias, rondarán entre nosotros cual Fausto levitando se extenderá entre los muertos. Ya lo presagiaba Sebastian Spence/ Kane Foster en la estupenda serie de televisión creada por Francis Ford Coppola “El Elegido”, cuyo titulo en inglés era, precisamente, “First Wave”. Y de esa oleada de maldad nos habla el primer film de Jaume Balagueró, cronista de las sombras y lo que éstas ocultan (véase su magnifico cortos “Sin Luz”), en uno de los debúts más audaces del nuevo cine Español.
De sectas y paranoias, de vidas que acaban y otras que empiezan, de madres e hijas. De eso nos habla “Los Sin Nombre”, de eso y del miedo a la introspección, a la duda, a lo que somos incapaces de creer por mucho que las evidencias eso nos respondan. Y es curiosamente Ramsey Campbel el firmante de la novela sobre la que esta película se basa, y digo curiosamente porque tiempo después el también novel Paco Plaza adaptaría otra novela de Campbell, “El segundo nombre”, la cual podríamos ver como la secuela bastarda de este film de Balagueró, en la que de alguna forma la perversión de la que nos hablan en “Los Sin Nombre”, se haría carne después de ser, primero, materia plástica, para conformar un rosario de sádicas proporciones catárticas. Por lo que podemos decir que el final inconcluso (a la vez que resuelto) que el cineasta catalán nos ofrece, no es sino el principio de una sociedad malvada que tiene sus orígenes antes, incluso, que el holocausto Nazi, componiendo de esta manera un recital sodomita que ancla su discurso en la más absoluta contemporaneidad.
Lo mejor: El clímax final.
Lo peor: Incluso sin lupa no es difícil aniquilar la trama.
Clark 
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