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Disney se apodera de los piratas
Aparentemente El cofre del hombre muerto parte de los mismos materiales que la primera parte de la trilogía, pero si en aquella el argumento tardaba una hora y pico en desmadrarse, aquí es como si ya lo estuviese desde el principio. La gracia de La maldición de la perla Negra era precisamente el contexto, la ambientación, la presentación de los personajes: el pirata cínico aunque de buen corazón, la "princesa" que vive medio recluida pero anhela una vida de aventuras, el humilde y valiente herrero que luchará por recuperar a su amada, etc. Eliminado el contexto (ya que no iban a repetir todo eso en la secuela), es como si todos los personajes fuesen el mismo. Pirata, herrero, "princesa", comodoro, gobernador...ya da igual. Todos son el mismo aventurero sin motivaciones, salvo las que dicte el guion en cada escena, y que cambian tanto y tan arbitrariamente como los escenarios que recorre a lo tolón la película.
El sinsentido de algunos momentos es tal que parece excesivo incluso para un género habitualmente tan infantil y cómico como el de aventuras, tanto que si la primera parte ya tenía esporádicamente algunos gags visuales, esta es keatonesca por momentos. Aunque en realidad de ahí vienen los mejores momentos de la película, cuando el desmadre es absoluto (toda la parte de la isla de los indígenas, tan de aroma a Indiana Jones, o el duelo triple Jack-Will-Norrington), siempre claro está que te lo tomes con mucho humor. Lo peor es la sensación general de pastiche pensado, no para ser una buena película, sino para arrejuntar sin ton ni son todos los reclamos que llevan a los adolescentes al cine. Y de ahí salen todas las horteradas de esta peli, de entre las que destacaría el aspecto de todos los monstruos o esa horrenda escena en la que Davy Jones toca el órgano con sus tentáculos. Pero es que por adoptar adopta hasta las modas de El señor de los anillos, como al mostrar la ciudad de la que escapa Jack casi al principio (¿qué pintaba en la película?), de diseño tan "Alan Lee" y con esas gruas y planos exagerados que no tienen ninguna razón de ser.
Javialacarga 
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