No sé si puede parecer una ofuscación, pero en cuanto ví que este niño estaba desesperado por devolverle el cuaderno a su compañero, me vino a la mente Antonio, aquel hombre que se recorría la ciudad de Roma buscando su bicicleta. Y a lo largo de la película de Kiarostami recordaba todo el rato a la de De Sica, pues aunque haya claras diferencias entre ambas películas, las dos poseen la misma esencia: la de una historia sencilla que hace sufrir al espectador por la suerte del protagonista.
spoiler:
Veo que el final ha sido criticado por muchos, y quiero agregar que hay que tener en cuenta que se trata de un niño que no había pensado en la solución más sencilla y coherente. Se trata de un final atrevido a la vez que realista, pues son continuos los defectos en personajes infantiles que hablan y se comportan como adultos.