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Brillante fantasía al nivel de las mejores producciones animadas
El tráiler de Nocturna ya me gustó un montón cuando lo vi hace varios años y, desde entonces, le he seguido la pista a la película. Desgraciadamente, no se estrenó en los cines de mi ciudad -o lo hizo, pero sólo una semana- y he tenido que esperarme al lanzamiento en DVD de la misma para disfrutarla. Irónicamente, la cinta de Adriá García y Víctor Maldonado es una auténtica pasada, algo inédito en la animación nacional, donde contamos con señores bodrios como "Gisaku" o "El caballero sin nombre" y no sólo se coloca en la primera posición en lo que respecta a películas animadas hechas en España, sino entre lo mejor de los últimos años del género.
Esto último es harto complicado si tenemos en cuenta que todos los grandes estudios nos han bombardeado con obras tan dignas como Ratatouille, Paprika, Persépolis, Bee Movie, Locos por el Surf, Monster House o Princess, por decir sólo unas pocas. Olvidad toda la bazofia hispana que se ha hecho. Nocturna es, ante todo, una forma de iniciar un ciclo hacia las ideas originales. Una obra arriesgada, profundamente cuidada y con una animación que quita el hipo.
Centrándonos ya en Nocturna, se nos narra la historia de Tim, un niño que tiene miedo a la oscuridad y que para superarlo duerme mirando hacia la ventana, concretamente hacia 'su estrella'. Pero un día, ésta se apaga, desaparece, y el crío intentará solucionarlo. Para ello se hace amigo del Pastor de Gatos y juntos tendrán que cumplir este objetivo. Lo primero, aclarar que la historia es muy sencilla y se nota alargada, quizá siendo más propia de un cortometraje que de una cinta de 80 minutos. De todas formas, partiendo del a base de que intenta ser un pequeño cuento (muchas películas de Disney parten también de historias cortas), no es demasiado reprochable.
Por suerte, los directores sabían que esto era así y maquillan el leve eje argumental con un auténtico despliegue de imaginación, presentándonos poco a poco a toda la fauna que puebla Nocturna, como mujeres que despeinan a los niños e incluso los guionistas de los sueños de los más pequeños. Todo esto se muestra con lujo de detalles, destacándose así lo más potente de la cinta: una ambientación sublime y un diseño de personajes francamente brutal, todo moldeado con un estilo de animación más propio de Francia o Japón que de nuestro país.
Sin ánimo de aburriros más, sólo una recomendación: vedla. Es injusto que para una vez que los Goya premian a la película que lo merece, ésta pase desapercibida cuando tiene un potencial enorme. Vale que la historia sea algo simple, pero bien que merece la pena perderse por este fantástico mundo durante apenas una hora y media. Esperemos que la siguiente gran obra española, Planet 51, continúe por el buen camino.
Caith_Sith 
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