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Apuesta por ella y ganarás
Si existe algo que no podemos negar es que Las vegas es la ciudad del pecado, gracias, en gran medida, al efecto que producen las luces de sus miles y miles de carteles de neón , el ruido de las cientos de tragaperras funcionando a todas horas, la posibilidad de viajar de Roma a París sin ni siquiera tener que salir del mismo hotel… El único inconveniente de este lugar donde todo puede pasar y donde todo esta permitido: todo lo que ocurre en ella después debes pagarlo fuera. Y eso es lo que le pasa a la pareja protagonista de esta película que ha conseguido sacar la comedia romántica a flote cuando ya se pensaba que estaba condenada a hundirse en guiones repetitivos, actores sin gracias y llenos de tópicos.
Por un lado tenemos a la reina indiscutible de este género, Cameron Díaz, personalizando a la mujer triunfadora del siglo XXI que vive por y para contentar a los demás, ya sea en el trabajo, con su prometido, sus amigos, etc.; sin pararse nunca a pensar en ella. Por otro, el jovencísimo marido de Demi Moore, Ashton Kutcher, que representa a un chico con… bueno que es… tiene talento para… Muy guapo el chico en la película.
Tras sufrir ambos un duro golpe en sus respectivas vidas, deciden que la mejor forma de salir del hoyo es montarse una juerga impresionante, con mucho alcohol por medio, en Las Vegas. El problema llega cuando toca recuperarse de la resaca y descubren que en algún momento de esa larga noche se han dado el sí quiero. Y para complicarlo todavía más, ganan tres millones de dólares que ninguno de los dos quiere compartir con el otro y, para rematar, un juez los obliga a vivir juntos seis meses.
A partir de aquí las situaciones disparatas se suceden sin tiempo para recuperarse entre una y otra. Y es que juntar a dos polos tan opuestos solo puede dar lugar a una catástrofe de proporciones épicas. Si a eso le añadimos los dos mejores amigos de cada uno y sus delirantes ocurrencias para conseguir un divorcio rápido sin que sus amigos caigan en el terrible error de enamorarse el uno del otro. Todo ello aderezado con una banda sonora pensaba a la perfección. El resultado es una película que raya la perfección y que conseguirá que más de uno llegué a los títulos de crédito con lágrimas en los ojos (por la risa).
En resumen: No os lo penséis dos veces cuando vayáis al cine y encontréis en cartel esta delirante película, porque os aseguro que no os arrepentiréis. Coger los dados y lanzarlos, porque con esta película conseguiréis el gran bote, y unas buenas risas de regalo.
lacriticamijeña 
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