Nunca antes el cine se había comprometido tanto socialmente (hablo de EEUU, que en España con el resquemor del franquismo es un no parar que nos va a llevar a la autodestrucción cinematográfica). Prueba de ello son “Syriana”, “Buenas noches, buena suerte”, “Transamérica”, “Brockeback Mountain” o este “Señor de la guerra” que banaliza en el negocio armamentístico como meramente comercial, sin parar a pensar el dónde acabará esa bala que acaba de vende Nicolas Cage. Los anteriores proyectos de Niccol ya apuntaban alto (“Simone”, “Gattaca”), pero esto es una arriesgada consagración, con una genial voz en off y una técnica única.
spoiler:
Magistral la secuencia inicial de créditos, con la evolución de una bala desde su manufacturación hasta que acaba en la cabeza de un negrito, así como el momento de la muerte de Jared Leto.