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Humor idiota
Durante y después del visionado de la película, surgen preguntas del tipo: ¿cómo pudo una basura de este calibre ganar la palma de oro en Cannes? ¿Acaso estaba comprado el jurado? ¿Acaso transmutado su juicio por el influjo de sustancias lisérgicas? Porque no me cabe en la cabeza que alguien en sus cabales pueda ver algo bueno en este engendro cinematográfico. No menos sorprendente es cómo este premio influye en la gente hasta el punto de que muchos ven en ella una gran película. Sin dicho premio, esta película estaría tan olvidada como películas de la categoría de "Dos tontos muy tontos", "Dos colgaos muy fumaos" y morralla similar. Porque de hecho la película no difiere mucho de aquellas; un humor absurdo, chabacano, grotesco, vulgar, soez: gente revolcándose en el barro, cirujanos en actitud alegre y festiva mientras operan en las tripas abiertas de un moribundo soldado; el de la megafonía que se confunde; el trato a las enfermeras como si fueran mercancía sexual; ignominiosas ofensas, humillaciones y desprecios a ciertos personajes; situaciones surrealistas e inverosímiles (que no hacen gracia); mentiras, chantajes, trampas, ... Y por si fuera poco, está también esa enfermiza fijación por llevar la cultura amerícana a los más recónditos lugares en la guerra, en esta ocasión en forma de partido de rugby, con animadoras y todo. En fin, ante este panorama, dan más ganas de llorar que de reír.
Prelude 
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