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Metáfora engañosa
Allen desea trasmitir una idea pesimista: en la vida del ser humano no importa el talento, sino la suerte, y me pregunto yo, ¿pará que esforzarse o perseguir un sueño?. Convierte su idea en imagen con la metáfora de la pelota en la red de una cancha de tenis (Woody, un partido se gana tras centenares de puntos y raquetazos, no en un punto solitario), escena que se repetirá, en diferente contexto, cuando la película ya va muy avanzada.
Y para exponer una idea tan simple, que se puede contar en un cuarto de hora, teje una historia que resultará "muy cercana" a cualquier espectador: una familia multimillonaria inglesa que acoge en su cuento de hadas (mansiones, ópera, salas de exposiciones, coches deportivos, chóferes, restaurantes de lujo, caza de urogallos, y otra muchas actividades tan comunes al ciudadano medio) a un muchacho, protagonista absoluto del filme, que se dejará seducir por su estilo de vida, hasta el punto de anular todo sentimiento que no sea una ambición desmedida por obtener, del modo más rápido posible, aquello que desea.
Muy afortunado el profesor de tenis, sin duda alguna, más que el espectador que ha de contemplar cómo lentamente se suceden los acontecimientos de una manera fría y monótona, totalmente desapasionada, salvo cuando entra en escena el único personaje atractivo y cálido (un aplauso para Allen en la presentación de Scarlett Johansson, de una sensualidad apabullante, al igual que cuando camina bajo la lluvia), el único que basa en el amor su existencia (porque la hija del ricachón ama más la idea de concebir un hijo que al hombre que ha elegido para engendrarla).
Allen narra con categoría (como siempre, es lo menos que se le puede exigir con su experiencia) el transcurso de los acontecimientos, y se inventa un desenlace que no niego que resulte interesante a nivel de thriller, pero que es a todas luces inverosímil por la cantidad de casualidades que se encadenan y la ineptitud de quienes han de investigarlas, abusando de la ópera como hilo musical de las imágenes, y proporcionando una escena malísima en la que el protagonista tiene conversaciones con el más allá que le permiten justificar sus actos, cuando a todas luces se trata de un hombre sin remordimientos ni escrúpulos, muy consciente de aquello a lo que no va a renunciar por nada del mundo.
The end.
Justo.
justopastor
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