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Misma fórmula, menor efectividad
Cuando el factor sorpresa no existe, cuando algo ya no es novedoso, el resultado ha de ser forzosamente inferior. "Crank: veneno en la sangre" era original, sorprendente y vertiginosa. "Crank 2" sólo es vertiginosa.
Ya conocemos a Chev Chelios (Jason Statham), un personaje cojonudo, un asesino a sueldo imparable y con muy mal carácter. En el primer film Chelios sólo podía sobrevivir si su cuerpo producía adrenalina, por lo que se pasa toda la película corriendo y destruyendo. Ahora Chelios lo que necesita es electricidad y antes de que se acabe la batería de su corazón artificial tiene que encontrar al villano que se ha quedado con su corazón. Suena raro, es una flipada; sí, pero también lo era la primera.
"Crank 2" sigue el mismo patrón que la primera parte. Chelios corre, Chelios dispara, corre más, golpea, destruye, vuelve a correr, dispara, apuñala, echa un polvo que le salva la vida, cae, corre, dispara, apuñala, dispara, corre, destruye. Chelios no para, Chelios es la hostia. Pero todo esto lo vimos en la primera parte, además el final de "Crank: veneno en la sangre" era muy bueno, pero el final de "Crank 2: High Voltage" es un poco lamentable. Me quedo con la sorpresa que fue la primera entrega, una novedosa cinta de acción. La segunda parte es sólo una cinta de acción más.
Sersolo 
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