Desde sus originales y brillantes títulos de crédito donde se muestra la vida de una bala y el protagonista de la cinta, Yuri Orlov (Nicolas Cage), inicia su presentación bajo una voz en off, uno puede pensar que las intenciones de Andrew Niccol sean las de dar un tono de falso documental a la cinta. También la lapidaria frase que suelta Orlov, “Hay un arma de fuego por cada doce personas. La pregunta es: ¿Cómo armamos a las otras once?”, invita a utilizar el documental para hablar sobre el tráfico internacional de armas.
Pero no es así. Andrew Niccol prefiere dar una consistencia narrativa a la vida amoral y matrimonio de Yuri Orlov con la venta ilícita de armas. Grave error.
Orlov es imposible que nos caiga simpático a las primeras de cambio. Todos los intentos de Niccol para crear unos antagonistas en la forma de otro traficante de armas rival (Ian Holm) y un agente de la Interpol (Ethan Hawke) pueden ayudar. También en introducir un historia de amor con una modelo (Bridget Moynahan) o contar los desencuentros con su hermano (Jared Leto).
Pero el conjunto final se me antoja desigual. Con gancho en ciertos momentos pero finalmente irregular. Yuri Orlov me sigue cayendo igual de mal al final de la película y me importa un bledo todo lo que le ocurra. Eso sí, me interesa todas las barbaridades que me cuenta.
Al igual que sucedía con “Syriana”, donde era más interesante la denuncia del film que la manera de contarlo, “El señor de la guerra” cumple visualmente bajo su impecable factura, aunque falla en su incapacidad de dotar estructura dramática a la narración y los hechos que nos presenta su protagonista.
Todos los "trucos" de feria y fuegos artificiales de Niccol explotan como tracas durante toda la película para luego evaporarse (ver spoiler).
spoiler:
Hola me llamo Andrew Niccol y os voy a mostrar como creo un antagonista.
Como el prota hace cosas muy malas, voy a crear a alguien muy bueno y con la ley en la mano (Ethan Hawke) para generar tensión dramática.
Jugaremos al juego del gato y el ratón durante toda la película.
Pero al final cuando el gato (Ethan Hawke) coge al ratón (Nicolas Cage) descubrimos que el ratón no es uno cualquiera, es Mickey Mouse y tiene a Walt Disney (el presidente de EEUU) de amigo para patear el culo al gato y que no pase nada.
¿A qué ha sido fácil?