A mis casi 30 años de vida, puedo decir sin ningún temor ni temblor de manos que esta es sin duda la película más bella y noble jamas firmada...
Un espectáculo precioso de sensaciones y poesía, contada con una paz y un espíritu pocas veces vistas en el cine... Una obra de arte solo comparada con el amor verdadero y la pasión de la lucha por el honor y la justicia.
Lo único que se le puede reprochar a este film, es la desilusión de su final. Y no porque no sea el adecuado (ni mucho menos) sino tan solo porque llega, y de nuevo nos devuelve a un mundo donde no hay gigantes bondadosos, ni peleas a muerte por venganza, y donde la princesa prometida no tiene por que acabar con el valiente héroe...
Un mundo, donde no tenemos un abuelo tan maravilloso que dedique su tiempo a recogernos, y a mostrarnos el significado de la pasión, y donde no hay un objetivo tan marcado como para levantarnos y luchar...
Lo dicho, si he de recomendarla con esta critica, no la recomiendo... por que después de verla, quizás solo tengamos ganas de seguir un ratito más dentro de ella...
spoiler:
La escena del grandisimo Iñigo Montoya, hace ya décadas que ha pasado a ser una de las más emocionantes y rabiosas secuencias jamás creadas...
Una frase que ha hecho estremecerse a tantos corazones, como motivos puede dar una venganza.