En medio de la interminable avalancha de rencauches de viejas y éxitosas películas de terror, Dead silence aparece como una propuesta distinta en la que, una vez más (como en Saw), se reivindica el valor de la narración. Por lo demás, la película carece de buenas interpretaciones y plantea más bien un gusto por el montaje tipo videoclip de rock o heavy metal.
Si nos quedamos sólo con la historia, sin duda se trata de un buen cuento de terror, como uno de esos con los que crecimos conversando con otros niños mientras se acampaba a la luz de la luna. Muchos, muchos homenajes dignos de anotar, pero me quedo con la explícita admisión en la historia de los 101 dálmatas, rasgo que matiza aún más el regodeo que este filme tiene con las historias infantiles que abundan en todos los pueblos.
spoiler:
El final es uno de esos que hace tomar partido. Para algunos es bueno, para otros es malo o malísimo. Me quedo con la grata impresión con la que percibí el hecho de descubrir quién se escondía detrás de la leyenda una vez más hecha carne.