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Heregy
Y es que Isabel… haznos un favor a todos y retírate ya.
Yo me planteaba ayer muy seriamente antes de ir a ver esta película. ¿Podrá esta mujer destrozar una historia de Roth? Pues sí, podía… la destrozó. Y no es que P. Roth sea un escritor increíble, sobrevalorado también está un rato, pero desde luego que es más serio y sabe ahondar mejor en los conceptos y en las relaciones que la película de la petarda esta.
Vamos a ver… los modernos, los culturetas del tres al cuarto, los pedantes, los gafapastas, llamarlos como queráis, ¿qué más da eso? pero todos sabemos a que nos referimos, se distinguen sobretodo por una cosa. Voy a tratar de explicarlo con mis ideas y mi forma de ver las cosas. Imaginemos un océano de sabiduría, de conocimiento, de conceptos, un océano en el que floten y naden ideas como el amor, la amistad, la muerte, la vejez, las creencias, los miedos, los deseos, el olvido, la belleza, la mediocridad, la naturaleza del ser humano, ser bueno, ser malo, el honor… todo lo que queráis y más. Todo lo que se analiza en filosofía, muchas de las cosas sobre las que se ha hecho un ejercicio de reflexión en literatura, en música, en poesía, en pintura, en el cine. Artes y ciencias que en un principio no están destinadas a eso pero que grandes genios han ahondado y profundizado a través de ellas para hacer una apología sobre dichos conceptos. Porque nunca olvidemos, que la única ciencia que se creó para tratar esas cuestiones es la filosofía. Ni el cine, ni la literatura, ni la pintura ni ninguna otra. Cada arte tiene una finalidad. Y ninguna está destinada a reflexionar sobre ello excepto la filosofía. Históricamente esto es así. Otra cosa es que haya genios que hayan utilizado estos caminos para hacer filosofía. Bueno a lo que iba, tenemos ese océano, y viene Faulkner y se mete dentro y chapotea con el miedo, y después escribe el Ruido y la Furia. Viene Chopin, se moja, nada junto a la tristeza y después compone las nocturnas. Viene Baudelaire, hace submarinismo con la belleza, y después planta las flores del mal. Viene David Lean, baila con el amor en ese mar, y después hace Un breve encuentro.
Y entonces vienen los modernos, meten los piececitos en ese océano, observan todo desde la orilla (alguno se remanga el pantalón incluso y se moja un poquito de olvido y de muerte), y nos hacen películas como Elegy.
Filosofía barata.
Filosofía burguesa.
Filosofía New Age.
Pseudofilosofía.
Primeros planos, piano de fondo, silencios y citas de Tolstoi para dejar paso a la vaciedad.
A la nada.
Isabel… retírate ya por favor. No hagas más daño a la cultura y no hagas más daño al cine.
Empápate de humildad y después haz películas. El amor y la vejez son otra cosa que nada tiene que ver con lo que tú has hecho en este ejercicio ególatra, soberbio, pretencioso y vacuo. Y el cine, también.
Alguien dijo una vez que poeta era aquel que no necesitaba escribir versos para demostrar que era poeta.
Pero en el cine no funciona igual, Isabel.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Crítica dedicada al EFQSDFA
Aeris 
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