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Uno de los delirios cinematográficos más deliciosos de las últimas décadas
Voy a meteros en el mundo de las paradojas con un ejemplo sacado del libro de Nicholas Falletta "Paradojas y juegos. Ilustraciones, acertijos y poemas imposibles" (1986).
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EL DIlEMA DEL COCODRILO (adaptación personal actualizada al siglo XXI)
Un cocodrilo nómada, que se había escapado del requisamiento de mascotas exóticas del Aeropuerto del Prat, atrapó a un bebé humano que jugaba en los márgenes del Delta del Ebro. La madre, que había ido un momento al bello pueblo de Amposta a recargar el móvil (todavía no se había decidido a pasarse a contrato), le suplicó que le devolviese a su hijo.
- Molt bé -dijo el cucudrulu-, si eres capaz de vaticinar lo que haré sin utilizar el comodín del público, te devolveré el niño. Pero si adivinas mal, lo comeré para el almuerzo.
- ¡Devorarás a mi niño! -clamó la madre, desesperada porque estaba pensando en la excusa que le iba a dar a su ex-marido, que si no podía cuidar de su hijo, que si eso de la custodia compartida era un camelo, blablabla...
- Pues bien -dijo el astuto cocodrilo-, no puedo devolverte a tu bebé porque en ese caso te obligaré a mentir y ya te he dicho que si tu afirmación es falsa devoraré al niño.
- Nada de eso -dijo la inteligente madre-, porque si devoras a mi bebé me harás decir la verdad, y me prometiste que si decía la verdad me devolverías al bebé. Sé que eres un cocodrilo honrado, que sabe cumplir con su palabra.
- Oye, ya me has liado -dijo el cucudrulu-, ¡cómo la liáis las mujeres!. Estoy a régimen y sólo puedo comer juncos del Deltebre, así que dejémoslo correr y te invito a unas copas y me cuentas cómo tu ex-marido no quiere tener a un pedazo de mujer como tú a su lado. Por cierto, mi nombre es Christopher y antes me ganaba mi pasta anunciando bebidas alcohólicas con un tigre chulopiscinas...
- No, si te noto muy atractivo -dijo la madre-. ¿Sabes qué? Invítame a cenar a cenar esta noche y te enseño un bello lugar muy tranquilo en donde puedes comer carne de verdad...
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¿QUIÉN TIENE RAZÓN? ¿LA MADRE O EL CUCUDRULU? ¿ADEMÁS, USTEDES HAN ENTENDIDO ALGO? Pues tómense "Cómo ser John Malkovitch" como una deliciosa paradoja que no hace falta entender, sino disfrutar. Maravilloso John Cusack, como siempre; interpretación en su punto de la controvertida Cameron Díaz e impresionante papelón de una actriz poco conocida y extraordinariamente sensual como Catherine Keener.
Para acabar, recomiendo como audición complementaria a la banda sonora de esta película una excelente canción de The Kinks, "Lola":
"Girls will be boys and boys will be girls..."
Beatlespock 
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