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En los tiempos de Ducadam
En los tiempos en que el Steaua de Bucarest era el campeón de Europa (gracias, Ducadam), la deprimente y nauseabunda Rumanía de Ceaucescu daba sus últimas bocanadas. Cuando algunos pavos de occidente visitaban aquel país, u otros parecidos, y nos contaban que aquello era el paraíso en la tierra y demás cosas altisonantes, ¿qué coño les enseñaban los mandamases?: ¿las gimnastas?, ¿los coros y danzas?, ¿las mansiones de la nomenklatura a orillas del mar Negro?. O lo que es peor: ¿qué es lo que miraban y no veían? ¿Qué es lo que sus mentes conocían pero fingían no saber? ¡Qué país! ¡Qué horror! Lo de menos en la película es el aborto que buscan estas dos pobres chicas (por cierto, que a la morena es para abofetearla y no parar de lo tonta que es): el aborto sólo es el MacGuffin que nos lleva por las calles, por los hoteles, por los pisos atestados de los rumanos. Que nos enseña las colas, el abandono, la tristeza, el cielo siempre gris...
Película de notable alto para ver en casa, en condiciones, y en VOS, no como la vi yo, en una de nuestras provincianas ciudades de provincias, en una sala infame, con la lámpara del proyector fallando, con un sonido asqueroso, con unos dobladores que dan ganas de meter en una máquina del tiempo y enviar, precisamente, a Rumanía, año 1987.
LeonNewman
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