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NOSTÁLGICA
Onírica y soñadora película de Bergman que nos hace pensar en varias cuestiones inherentes a la vida: el inexorable paso del tiempo, los fracasos pasados que siempre nos persiguen, el éxito profesional como forma de no sentir el peso de dichos fracasos, la cercanía de la muerte implacable.
Como siempre, el sueco elabora toda la proyección en un ambiente enrarecido y abstracto, donde en todo momento se insinúa algo que el espectador debe descubrir. Los recuerdos y las sensaciones del protagonista lo convierten en un ser ambivalente y ambiguo a los ojos de quienes le rodean. Mientras que su nuera, en un principio, parece aborrecerle, al final acaba demostrando su cariño hacia él, y lo mismo los tres jóvenes a quienes recogen, que se ven fascinados por la condecoración que el anciano se dispone recibir, y por tanto le admiran. Pero sólo él conoce esas anécdotas tan particulares de su juventud, que lo marcaron muchísimo y que ahora lo persiguen en forma de malévolos sueños y fantasías. Sobrecogedora es la escena en la que escucha a su mujer hablando de él y la contempla en el acto de infidelidad. También la célebre escena en la que pasea por las desoladas calles de una ciudad muerta, al principio de la historia.
La película ofrece una historia muy variada y un guión que es poesía pura, no sólo por lo acertado que es, sino por el lirismo que se desprende de los diálogos y las evocaciones de los personajes, si bien es cierto que los paisajes y la fotografía de temática campestre ayudan bastante a lograr este efecto. Llama la atención la forma en la que se exponen algunos personajes, como el matrimonio a quienes llevan en el coche después del accidente: sus discusiones son otro claro ejemplo de la felicidad falsa, de la angustia y el descontento disimulados tras una cortina de normalidad que no tarda en caer.
Bergman libera con esta cinta, al igual que en “Persona”, una pregunta que puede causar mucha controversia en quienes se la hagan a ellos mismos: ¿soy realmente quien deseo ser, quien muestro ser, o quien no me queda más remedio que ser? Todas los matices ocultos del alma pueden estar en juego en la respuesta a este pregunta, y este director logra que nos la hagamos a través de sus magistrales técnicas cinematográficas y de sus muy precisos guiones.
Película recomendable que, si bien brindará un entretenimiento algo limitado, hará pasar un buen rato al espectador y lo llenará de nostalgia y añoranza. Las actuaciones están aprobadas y muchos de los planos son verdaderamente exquisitos (el de la cuna debajo de la rama del árbol, por ejemplo). Como suele ocurrir en las obras de este director, es posible que parte del mensaje que intenta transmitir no quede del todo claro al espectador, pero esa es parte de la magia de esto que llamamos cine.
LO PEOR: El ritmo quizás un poco lento de la proyección, aunque esto se vuelve necesario para la completa apreciación de la historia.
LO MEJOR: Los entresijos de la misma y la forma de narrarla.
LEANDRO PINTO 
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