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Voto de ThrashJazzAssassin:
4
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4
Thriller. Drama Un hombre misterioso, desconfiado y solitario (Isaach De Bankolé), que vive al margen de la ley, llega a España con la intención de terminar un trabajo. En su camino se cruzarán los más peculiares personajes. (FILMAFFINITY)
4 de diciembre de 2009
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un pajarito debió decirle a Jarmusch: “te estás haciendo viejo, tron, “Flores Rotas” encandiló a mi abuela; ya no epatas, Jim, arrasas en taquilla como un Michael Bay cualquiera”. Consternado e iracundo, melena blanca al viento, nuestro artistazo, enfant terrible y azote de la industria jolibudiense, decidió dar una buena colleja al atontado y conformista espectador: “Wanted art? Take two cups!”. Esto es: que si el cine de Rohmer permite ver el crecimiento de la hierba, Jarmusch atiende a su fosilización (de la hierba, no del octogenario francés).

La peli va de un viaje por la piel de toro, pero, para subrayar su carácter interior, éste parece desarrollarse fuera del tiempo, de forma onírica, como un estado mental del viajero. Para ello se recurre a la repetición y el hieratismo, obra y gracia de ese cine pautado, de secuencias numeradas, que en este caso tan al dedo viene a Jarmusch para correlatar la elevación espiritual de su protagonista, tai-chi mediante; Isaach de Bankolé parece la versión mística de un personaje de aventura gráfica al que manejáramos con la cruceta direccional de un videojuego. Nuestro héroe, cual máscara mozambiqueña bípeda, atraviesa planos fijos con la misma parsimonia inmutable que emplearía un cachopíxel de Playstation en sus vicisitudes de imagen estática, viajando y periplando con ritmo fijo, siempre igual a sí mismo.
Tilda Swinton & Isaach de Bankole
Y no es que me moleste el minimalismo; bueno, sólo lo hace cuando se impone como condición sine qua non para hacer vanguardia. El cine, como el agua, entra en ebullición a una determinada temperatura, y en "The Limits of Control" no se alcanza, al menos en lo que a mí respecta. Si algo salva a la película del tedio indigesto, es: a) la brillante fotografía (Madrid, Sevilla, Almería retratadas vistas por un ojo agudo, libre de clichés) b) banda sonora, mínima, letárgica (drone reiterativo de Sun O))) y Boris), pero tan bien compenetrada con las imágenes como la BSO de "Paris, Texas" lo fue en su caso y c) elenco de actores pintoresco, inusitado, colorido. También desaprovechado, claro está, pero con mucha guasa y gracejo de por medio (créditos para no dar ídem).

Dicho de otra manera, con la coartada de la pureza, de la vanguardia y el inconformismo, Jarmusch estira como el chicle sus señas de identidad, lleva al paroxismo las líneas de fuerza de su cine, directo hacia tal desnudez fílmica y economía de gestos que su obra amenaza con la completa dispersión. Cruza el umbral del interés, ése basado en algo tan vulgar como que “ocurran cosas” que sostengan la trama. Así, la peli es tenue, difuminada, como haikus garabateados en un lienzo blanco.
(sigue en spoiler sin spoilerizar...)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Pese a todo, Jarmusch sigue siendo el talentazo de atrevimiento, elegancia y misterio cinematográficos que siempre ha sido, alguien que siempre deja destellos de buen cine hasta en sus momentos de flojera. Y a buen seguro está bien satisfecho con “The Limits of Control”, por más que sea el espectador quien paga el pato ante tanta soberbia y bala de fogueo, el que pierde en este personal pulso contra la industria o, más bien, este fallido desafío de Jarmusch a sí mismo.
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