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Los últimos días de un mafioso. (PARTE 1)
NIVEL 1: los mafiosos de poca monta.
Esta es la primera obra que definió la personalidad y el estilo de Martin Scorsese, que explotaría al máximo en sus siguientes proyectos en los años 90'.
Esta es la historia de Charlie (Harvey Keitel), un tipo católico que tiene una peculiar relación con su Dios. En su vida aparece el carismático Johnny Boy (Robert De Niro) que es el gérmen de sus problemas y, la chica epiléptica (prima de Johnny Boy) que mantiene una relación sentimental con Charlie.
El principio de la película es mítico, está siendo copiado hasta la saciedad por jóvenes directores de películas de gángsters. Con el comienzo me refiero a la presentación de los actores: se van sucediendo todos los personajes de la historia uno tras otro colocando un rótulo blanco con su nombre y congelando la imagen durante unos segundos. Como decía antes, hay muchos imitadores que emplean recursos scorsesianos como pueden ser: la congelación de la imagen, la voz en off, el uso de la música o hasta la conjunción de las tres, pero nadie lo ha hecho jamás con la habilidad con la que lo hace Scorsese en sus películas.
El guión de Mean Streets tiene muchas cosas buenas, es decir, bien pensadas, pero está escrito con demasiada prisa y en el cine, aún que a veces salen joyas de esta forma, la prisa no es garantía de calidad, apabulla el ritmo y aturde al espectador.
Aparecen en Mean Streets todos los elementos que engrandecieron posteriormente a Scorsese, pero aquí estan todavía sin brillar, están cómo en tránsito (está sensación la tuve durante toda la película):
1) La religión: toda la película está relacionada con la extrema fé que tiene Charlie en su Dios, aunque cometa acciones inmorales, todos sus problemas se originan porque ve en Johnny Boy el instrumento de Dios para que este le perdone sus pecados y así ganarse su entrada en el reino de los cielos (su penitencia). (En sus posteriores obras va haber una significativa presencia cristiana, pero mucho más calmada y menos exacerbada).
2) La voz en off: lógicamente aquí no destaca su maestría con la voz en off, hay momentos en el filme que la necesitan y esta no aparece, no sólo eso sino que creo que hace un par de intervenciones como conciencia de Charlie y desaparece por completo.
3) La música: la imagen de Scorsese sin las canciones de los años 60 y 70 no sería suya, la ópera italiana y estas canciones son lo que la hacen de su propiedad.
Este es el gancho, no sabes porque te gustan sus imágenes, piensas "Es la narración, la narración de Scorsese es lo que engradece sus obras", pero no es así, suele tener unidos/montados la narración y los temas musicales. Es esta simbiósis lo que hace que las películas de Scorsese sean geniales.
Raskólnikov 
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