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Lección de cine sobre la vida.
Con esta película, Julian Schnabel ha creado una de las películas más conmovedoras de los últimos tiempos. La estremecedora historia de Jean-Dominique Bauby, le sirve como pretexto para adentrarnos en lo más profundo del ser humano y mostrarnos el insufrible cautiverio al que se ve sometido el protagonista.
Y es que Schnabel consigue que en todo momento que el espectador se sienta encerrado en su propia escafandra. Mediante una genial dirección y una magnífica fotografía (gran parte de la película está rodada con un plano subjetivo del ojo de Bauby, lo cual es una experiencia increíble), realmente uno se siente como el mismo protagonista. Es más, consigue que la medida voz en off forme parte de los propios pensamientos del espectador... pero la misión de esta película no es angustiar al espectador, ni mantenerlo encerrado en la citada escafandra.
Lo que pretende Schnabel y que a mi parecer consigue con creces, es que nos sintamos como mariposas dentro de la escafandra, que dejemos volar nuestra imaginación y que aprendamos a valorar lo que realmente nos hace humanos: la consciencia (la memoria) y nuestra capacidad imaginativa, cuyo poder parece ilimitado.
Esta no es una historia de dolor. Ell drama se enmascara debido al positivismo de Bauby para afrontar la vida y la verdad es que es la historia de superación más real y menos maniqueísta que he visto hasta el momento. El afán de superación del protagonista representa una actitud vital digna de enmarcar, de la que se aprende, que deja huella. Escribir un libro con un sólo párpado es algo al alcance de muy pocos seres humanos. A lo que me refiero es que lo que haría la mayoría de la gente es arrojar la toalla, que es además una solución muy comprensible... imaginénse en su misma situación ¿qué harían?.
La película además está adornada con momentos cómicos y delirantes (el viaje a Lourdes) incluso la voz de Bauby a veces se ríe hasta de su propia condición (y ¿qué hay mejor que reirse de uno mismo?), y todos los momentos dramáticos son profundos e intensos, (Schabel nunca resta levedad al asunto) alejados de los falsos dramas que salen hoy en día.
Por todo ello, esta película representa un maravilloso canto a la vida entrañable, conmovedor y único. Pero también es un canto al cine, una manera diferente de contar historias. Su factura es impecable, su estética es preciosa e innovadora, los actores están en estado de gracia, como tocados por la hermosura de esta historia.
Gracias Schnabel por esta lección de cine. Pero sobre todo, gracias Jean-Do por esta lección sobre la vida.
crokiroca 
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