|
Veraz retrato de un alma atormentada
Ante todo, decir que "Control" es una película que echa por tierra eso de que los directores procedentes de videoclips no tienen talento. Anton Corbijn sabe filmar, sabe crear intriga, sabe hacer cine. Y se nota desde el minuto uno hasta el último, en un final brillante y fantástico que nos deja un regustillo amargo ante lo que acabamos de ver, un retrato de Ian Curtis, vocalista de Joy Division que se quitó la vida tras una serie de problemas personales.
Toda la película, como bloque, es destacable. Podríamos desgranarla, pero tiene más valor como unidad, un videoclip de dos horas de duración en el que no sobra nada y tampoco falta nada. Lo que está ahí es por algún motivo y justamente esta solidez y coherencia interna es lo que consigue que nunca nos aburramos y que la música nos llegue adentro, incluso a los que -como yo- no conocemos la obra del grupo ni del citado Curtis.
Las interpretaciones principales son brillantes. Sam Riley está más allá del halago, sencillamente es Ian Curtis, tanto física como interpretativamente, sin caer en la reiteración ni la sobreactuación, simplemente dándolo todo para forjar una personalidad única, arraigada a lo poco que tiene y que al final acaba harto, se cansa y decide poner fin a su vida con una sobriedad pasmosa. Pese a que eclipsa totalmente a Samantha Morton, tampoco podría decirse nada negativo de su papel, una esposa enamorada hasta los huesos de su marido y que quiere seguir con él a cualquier precio.
Podría decir mucho más de "Control", pero prefiero reservármelo. Mejor vedla, disfrutarla, saboread la película de Corbijn que, además, cuenta con un B&N sencillamente impecable, o de su Banda Sonora -a ver si la subtitulan en España, dado que es importante para la trama- y todo, todo lo demás. Tiene fallos, pero mejor buscádselos vosotros. No es una Obra Maestra, pero sin duda merece mucho la pena.
Caith_Sith 
|