|
Cuéntame un cuento.
Es curioso, pero cuando menos disfruto con Bergman es cuando me "cuenta una historia", por decirlo de algún modo, y éste es el caso. Aunque la disfruté a rabiar, nada que ver con cómo me araña su período más psicológico y dramático. Aquí disfruto a Bergman pero, al igual que me ocurre con El Séptimo Sello, ésta última por otras razones, sus historias me son más ajenas, aunque su talento narrativo me fascine por igual. Y tampoco es que mi vida sea uno océano de sufrimiento ni una rotura emocional contínua, pero hay que ver cómo disfruto viendo las almas despedazadas que pueblan su filmografía justo desde esta película en adelante.
Notabilísima, claro, de todos modos.
Y gran Von Sydow y magnética Gunnel Lindblom, que ya en El Silencio dejaba sin respiración.
Peter Gabriel 77 
|