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Amistad sin fronteras.
319/16(21/09/09) Inclasificable film israelí, trata varios temas, mezclándolos para alcanzar un magnífico coctel donde sobresale una maravillosa historia de amistad entre dos tipos antagónicos, uno es un alemán gay, Axel Himmelman (Knut Berger), de pensamiento pacifista y el otro es un agente del Mossad, Eyal (Lior Ashkenazi) de una mentalidad dura y vengativa. El argumento gira en torno a un atormentado agente del servicio secreto israelí, Eyal, un tipo que se dedicaba a ejecutar terroristas, al que se le acaba de suicidar su mujer, y mientras se repone le dan un sencillo caso en el que debe investigar a un alemán, Axel, que va a Israel a ver a su hermana que vive en un Kibutt, pertenecen a una familia que tienen por patriarca a un Nazi al que se le busca durante décadas y el Mossad espera sacarle pistas a él sobre el paradero de su abuelo, Eyal se hace pasar por guía en un país azotado por los atentados de terroristas, entre los dos se establece una extraña amistad, donde dos seres que parecen tan distintos vemos que al final no lo son tanto (spoiler). La cinta posee su fuerza en la soberbia química que se establece entre los protagonistas, en sus sencillos y brillantes diálogos, en los que se nos habla del amor, del nazismo, de la homosexualidad, del conflicto israelí-árabe, de venganzas, de odio, de música, etcétera, mientras nos pasean por Israel, ofreciéndonos un interesante fresco de su sociedad. Asimismo ostenta algunas escenas llenas de un lirismo delicioso, como botón de muestra las escenas que “andan” sobre las aguas del Mar de Galilea, te emocionan. Recomendable a los que gusten de rarezas gozosas. Fuerza y honor!!!
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Nos damos cuenta de que no son tan distintos cuando Axel, que parecía un pacifista pro-palestino estando en Israel, cuando en el metro se meten en una pelea con unos skins, Axel le dice a Eyal que debería haberlos matado y también asesina a su abuelo, entonces nos damos cuenta que en el odio todos somos iguales.
TOM REGAN 
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