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Sería la peli favorita de Escher
¡Ay, las obligaciones! Cuánto tocan los coj... Eso, que encima rima. Uno acaba harto, y más en temporada adolescente, que si ya somos vagos por naturaleza, en la época rebelde no te digo ná y te lo digo tó. Y claro, en cuanto uno trata de evadirse de las responsabilidades, acaba recibiendo por todos lados. Al final, uno trata de deshacer el entuerto, ya que la moral te empieza a dar unas hostias por el cuerpo que pa' qué. Tratar de no ser molestado al final te lleva a sufrir lo indecible (aunque no tanto como lo podría ser un maratón de cine de Tarkovsky, que eso ya sí que puede matar pero bien). Como para que después no te crean la historia, ya entonces sí que te cagas en tó lo que se mueve y lo que no.
Las aventuras molan. Jim Henson molaba. Fue capaz de ser un gran educador para niños de todo el mundo, y de hecho aún lo sigue siendo, porque su obra permanece entre nosotros. Sus marionetas hacen creer en la magia, y en que el mundo es un sitio divertido y bueno para vivir. David Bowie como Rey Goblin es un perfecto niño grande con un carisma tremendo y una peluca que casi ni el cantante de Crüxshadows, y cuyas canciones son más pegadizas que el Loctite. La Connelly como chiquilla inocente lo clava, y el resto del elenco, aunque sea artificial, parece totalmente real, es capaz de expresar más que muchos pseudo-actores y encima destilan con esos diseños y esas formas de expresión que les dan los marionetistas, un carisma que les dota de una mágica vida.
Un mundo lleno de enigmas y con múltiples referencias a los trabajos de M. C. Escher. Surrealista, realista, fantástica, entretenidísima, otra peli sobre la amistad que saca a la fuerza al niño que se lleva dentro, y cuya única (y útil) moraleja es que no hay que dejar de creer en la magia. A veces hay que evadirse un poco para así poder después afrontar los problemas con mayor coraje. Totalmente recomendable para TODOS LOS PÚBLICOS.
Erizio 
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