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La vida en blanco y negro
La verdad es que suelo huir de las películas que, a priori, me proponen un drama, quizá porque con estos lo paso realmente mal. Es por eso que me llaman tanto la atención este tipo de films. No nos engañemos, Persépolis es un drama... de los gordos, con una historia trágica, pero su magia radica en que, al igual que en El nombre del padre (por poner un claro ejemplo), un film que podría haberte hecho sufrir durante casi dos horas, revolcándote en la tristeza; se convierte en un viaje entretenido, que te engulle y absorbe, te transporta, te hece pensar e, incluso, reir en algunas ocasiones. No aprovecha la tragedía de la historia como móvil facilón para llegar al público, sino que toma el difícil camino de la sinceridad más simple para convertirse en un agradable visionado; en un exquisito film.
Seguramente de haber estado protagonizada por actores encabezados por una Kidman o por una Streep, por ejemplo, y rodada por un director de cierto renombre, estaríamos hablando de una película oscarizada, y el hecho es que quizás tenga mucho más mérito que muchas de las ganadoras de los últimos certámenes.
Mediterráneum 
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