Película de actores, en las que todos bordan sus papeles. Pero quién se lleva la palma es ese monstruo de la interpretación llamado Anthony Hopkins, quien, tras sorprendernos con su impecable Hannibal Lecter, vuelve a demostrarnos lo bien que ejerce su oficio en esta película.
Su interpretación es simplemente maravillosa durante toda la película, film que, por otra parte, me parece excesivamente lento y aburrido (como cualquier película que lleve el "sello" Ivory), y que, si no llega a ser por sus dos actores principales (sobretodo Hopkins, vuelvo a reiterar) no habría tenido el prestigio que se supone que tiene.
No obstante, contiene (gracias única y exclusivamente a la calidad interpretativa de Anthony Hopkins) una escena para el recuerdo (mirar spolier).
spoiler:
Durante una cena, le comunican a Hopkins el fallecimiento de su padre, y éste, en lugar de ir a velar el cadáver, decide atender a los invitados hasta que la reunión finalice.
Impresionante la actuación de este monstruo de la pantalla.