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Más sabe Lumet por viejo, que por diablo.
Sydney Lument demuestra que la edad no lo detiene, y torna una tragedia (casi) griega en un film distinto de lo que se ha visto en los últimos años de una manera, ya muy común, de puzzle. He de decir que el film se encarna en esa estrategia, del puzzle, si no fuera por ese aspecto, no tendría el mismo sentido, hubiera sido demasiado diferente.
Lumet da una perfecta alegoría a la Ley de Murphy sin prejuicios ni engaños, todo lo realiza de una manera tan secante que impresiona.
Si, el film decae tanto en la dirección excelente de Lument como en las interpretaciones magistrales que dan los actores, sin duda, un magnífico casting. Philip Seymour Hoffman, como Andy, alcanza la gloria, como siempre, es un tremendo monstro imparable. Le acompaña un sorprendente Ethan Hawke (y vaya que si es sorpresa), se deleita en su papel, parece gozarlo, disfrutarlo y sentirlo, le da brillantemente vida al hermano Hank. Marisia Tomei aprovechadísima, por fin, tiene apariciones casi de secundaria pero vaya que las sabe encarar cada una con su estilo único de actuar (y su tono dulce de voz). Albert Finney se luce completamente, se destapa de sí, una portentosa interpretación que roza lo perfecto, en alguna hasta da miedo. Magistral en esa triste escena final en el hospital... insuperable. Secundarios más que correctos.
Por un momento se me ocurrió otro titulo del filme (el original me parece genial, una interesante moraleja): "Antes de que Charles (Finney) se entere de la verdad"
Tiene escenas memorables rodadas con una certera ambición única del viejo Lumet. Un ejemplo es la que dije, la del final del hospital o la del robo.
La idea de Lumet es precisa, reflejar los sentimientos de propios y ajenos de una manera tan fría y lúgubre. Y además de sentimientos, también los valores morales e inmorales de cada uno, sus "extrañas" maneras de "controlar" la situación y la inercia que los atrae, y amarra, al desgraciado conflicto del cual nadie se salva.
La fotografía de Ron Fortunato es muy buena. La música de Carter Burwell sigue impresionando, forma parte de lo mejor del film. Y el guión por parte de Kelly Materson no es, como dije, nada comparado con lo que se ha visto últimamente (dejando atrás el detalle del "robo fallido", pues la verdad no trata de eso, el robo es el efecto desencadenante solamente).
En fin, Lumet ya no es el mismo de antes, la verdad, pero vaya que le queda sabiduría y capacidad en su mente perturbada que le provoca unas ideas sensacionales que tienen como resultado un film entretenido: "Antes que el diablo sepa que has muerto"
Muy recomendable: 8.4
Saludos.
Fingers 
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